¡No dejes que la contabilidad te detenga!

Para las personas que emprenden, muchas veces para economizar gastos los primeros meses deciden llevar ellos su sistema contable y las finanzas de su negocio antes de acudir con los expertos. Sin embargo, la falta de información, técnicas o herramientas pueden ser un contratiempo que, en vez de solucionar la administración de un negocio, termine por complicarlo todo. Por ello, si decides llevar las finanzas de tu empresa, tengo algunos cuantos tips para ti.

Controla los gastos

Llevar un control minucioso de las ventas, el inventario y los gastos generados te puede dar una idea de los ingresos que tu empresa tiene. Muchas veces pensamos que aumentar los precios es la solución más razonable cuando la percepción de ingresos esta por debajo del promedio, cuando en realidad el problema puede radicar en una fuga o un mal conteo.

Cuentas claras

La contabilidad no solo sirve para presentar tu declaración de impuestos ante el SAT. Es una herramienta que te permite hacer conocer el desempeño de tu negocio, tomar las decisiones oportunas y hacer proyecciones y planes operativos a futuros. La ventaja de llevar tu mismo las cuentas de tu empresa es que puedes ver en el momento fallas, anomalías y hacer las correcciones necesarias, cosas que con un sistema externo sería un poco más tardado de lo esperado.

Toma un curso básico de finanzas

Sea presencial u online, existen cursos gratuitos para los microempresarios que buscan apoyarlos en todas las áreas posibles para conseguir que sus negocios tengan éxito y sobrevivan los primeros cinco años (los más dificiles para cualquier nuevo negocio). Si ya tienes tiempo en la industria, nunca esta de más seguir estudiando, pues siempre hay algo nuevo que aprender.

Ten un programa de facturación

Además de que se vuelve algo atractivo para los clientes que realizan declaración de impuestos, puedes gestionar de manera más sencilla y eficiente los ingresos y gastos que tienes como empresa. Con uno de estos programas, puedes tener un informe más detallado de tu situación financiera y hacer los ajustes cuando sean necesarios para sobrevivir épocas de “vacas flacas”.

Dedica el tiempo justo a tener todo en orden

Ya sea una vez al mes o cada quince días, has una revisión de tu papelería contable. No lo dejes para el último minuto porque eso además de provocarte un dolor de cabeza, puede hacerte gastar más tiempo del necesario. Unos minutos para revisar, catalogar y hacer cuentas no solo te salvan de el caos, también permite que tengas una idea clara de tu estado financiero.

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