Los efectos secundarios de la fluoxetina

La fluoxetina es un antidepresivo usado para tratar la depresión, ataques de pánico, el trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar, los trastornos de la conducta alimenticia entre otros, la situación es que el único que la puede medicar es un especialista calificado que cuente con un establecimiento y con los muebles para consultorio requeridos, pero sobre todo con un doctorado.

La fluoxetina es un medicamento que se encuentra entre la familia de los inhibidores y es un medicamento descendiente del reconocido Prozac o cápsula de la felicidad que revolucionó los tratamientos depresivos en los años sesentas. Desde este momento la fluoxetina abarcó el tratamiento de otras enfermedades como la ansiedad.

Su efecto es el de aumentar el nivel de serotonina, neurotransmisor que se encarga de controlar nuestro estado de ánimo, regular el apetito, favorecer la capacidad cognitiva y controlar la hormona del crecimiento.

Y aunque se le acusa de generar dependencia, los especialistas aseguran que esto no es más que un mito, pues incluso, la fluoxetina es usada para tratar problemas de adicción a ciertas drogas como la cocaína o la marihuana.

Sin embargo, los investigadores le han encontrado efectos secundarios como lo son:

  • Insomnio
  • Pérdida de apetito
  • Falta de concentración
  • Sudoración
  • Ansiedad
  • Sarpullido
  • Inflamación del rostro
  • Fiebre
  • Mareo
  • Dolor de articulaciones
  • Disfunción eréctil
  • Problemas para respirar
  • Pérdida de peso
  • Vómito

Los efectos secundarios menos comunes pueden incluir: sensación del gusto anormal, agitación, problemas de sangramiento, escalofríos, confusión, dolor de oídos, inestabilidad emocional, fiebre, orinar en forma frecuente, presión sanguínea alta, apetito aumentado, pérdida de memoria, palpitaciones, un tintineo en los oídos, desordenes del sueño, subir de peso.

Efectos secundarios menos comunes en niños y adolescentes pueden también incluir: agitación, sangrado menstrual excesivo, orinar en forma frecuente, hiperactividad, manía o hipomanía (sentimientos inadecuados de alegría y/o pensamientos rápidos), sangrados de nariz, cambios de personalidad y sed.

Aunque también los efectos secundarios puede que no sean comunes, pero si es importante tomar precauciones, y seguir las dosis recomendadas por el médico y en caso de presentar reacciones adversas, suspender y acudir con un especialista que te está tratando, por eso recuerda nunca automedicarte.

 

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