Lo bueno de la música

Aprender sobre la música es un arte que requiere de un complejo ejercicio mental. Ya sea de manera autónoma o en una academia de música, la capacidad de producir y combinar sonidos para crear armonías o ritmos es un proceso difícil que necesita de horas de práctica.

Sin embargo, al aprender a tocar algún instrumento musical, también se están desarrollando otras áreas de tu cerebro encargadas de otro procesos sin ser consciente de ello. La música no solo enriquece el cuerpo y el espíritu del individuo que la interpreta, además estimula sus sentidos y demás habilidades.

La habilidad musical no esta determinada desde el nacimiento, sino que se desarrolla con práctica, dedicación, disciplina y un poco de conocimiento teórico. No importa si es un piano, una guitarra, flauta, violín o saxofón, desarrollar la capacidad de interpretar cualquier instrumento tiene muchos beneficios para la mente.

En el caso de los menores, el aprender a tocar un instrumento a una edad temprana resulta en una oportunidad para trabajar en su formación y desarrollo, contribuyendo a la práctica de sus talentos y habilidades, al desarrollo de un carácter positivo.

Un niño que se adentre desde muy pequeño en la música, aprenderá a desarrolla más rápido sus capacidades, además de que es un aliento a que siga interesado por aprender y conocer. Se vuelve atento y perceptivo respecto al mundo que los rodea, volviéndose sensible ante los detalles.

Para tocar un instrumento se necesitan dos cosas: práctica y técnica. Al comenzar a desarrollar la técnica, los niños desarrollan su capacidad de aprendizaje y retención de conocimientos, lo cual mejora sus rendimiento tanto en la educación musical como la educación escolar.

Los sentidos se ven agudizados y fortalecidos a través de las notas musicales, ya que se aprende a interpretarlas y reconocerlas por medio del sonido. Además estimula el cerebro para captar otros emisores.

Crear música ayuda a entender mejor sobre abstracción, lo cual implica desarrollo de habilidades matemáticas. Por si no fuera suficiente, la música siempre lleva una combinación de conocimientos teóricos y prácticos que al trabajar en forma simultanea, permiten que el cerebro acelere procesamiento de información y la capacidad de respuesta del mismo.

Por si fuera poco, muchos estudios revelan que al tocar un instrumento puede ser una buena terapia para personas con problemas de habla o lenguaje, ya que ambos procesos estimulan las mismas regiones del cerebro.

Aunque estas actividades se recomiendan practicarlas desde pequeños, no existe ningún impedimento para desarrollarla en la adultez, puede ser una buena actividad de relajación, como hobbie o simplemente para no quedarte con las ganas.

Ahora que lo sabes ¿Con que instrumento te quedas? ¿Un piano Yamaha o una guitarra de Pazcuaro?

¿Te ha gustado el artículo?
[Total: 0 Average: 0]
Facebook Comments