La primera escuela de mariachi en CDMX

La música ranchera es un género floklórico y popular de la cultura mexicana y es interpretado por mariachis para serenatas, el estilo más común de los enamorados. El ser mariachi constituye también un estilo de vida pues su escuela es la calle y la clave de su éxito es la experiencia y el reconocimiento.

Pero hoy en día, en el país se han propuesto profesionalizar a estos cantantes con la apertura de escuela de mariachi, sólo un poco después de que la Unesco decidiera incluir al mariachi en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por ser una expresión única y representativa de todo México.

Hace casi seis años la primera escuela de mariachi en la Ciudad de México abrió sus puertas a un lado de la cuna de este género musical, la Plaza de Garibaldi. Durante tres años los alumnos estudiarán asignaturas como la historia del mariachi, entrenamiento auditivo o técnica instrumental en algunos de los instrumentos básicos como vihuela, guitarra, guitarrón, violines y trompetas.

El origen de esta escuela es de un proyecto de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y dependerá del Centro Cultural Ollin Yoliztli, el cual es un espacio del gobierno dedicado a la educación, promoción y difusión cultural y artística.

La escuela está enfocada en el mariachi popular digno de la tradición mexicana, contará con un área de investigación y documentación para rescatar a este arte que ha estado en peligro de extinción, el mariachi tradicional. No hay mejor lugar para ubicarse, en la plaza donde casi a cualquier hora del día puede encontrarse a un mariachi dispuesto a deleitarte con tus piezas favoritas.

Lo que él llama corazón, para su compañero Alberto Pacheco es sabor. “Se sabe que hay grupos de todo el mundo y sí, tocan igual, porque allí estudian desde niños en conservatorios, pero no les dan el sabor que necesita. Es como una comida que no tiene sazón. Y nosotros, con o sin escuela, le damos el sabor porque lo sentimos”, contó.

Tiene 70 años y lleva más de 50 cantando en Garibaldi, a donde la gente acude para contratar mariachis y llevarlos a domicilios, una tradición muy extendida en México, sobre todo en los eventos especiales como bodas o celebraciones familiares.

Él se profesionalizó en la calle, escuchando a unos y a otros, dejándose aconsejar por maestros que no han pisado una escuela. Sin embargo, para Salud Bernal, de 43 años, una de las pocas mujeres que ejerce en un mundo dominado por lo masculino, la creación de la escuela será muy positiva porque se conseguirá profesionalizar este trabajo.

 

 

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