El futuro impredecible

Empezaré con dos premisas innegables: la vida es impredecible y los accidentes son comunes. Sé que tal vez esperabas hechos poéticos —y que llegaran al corazón —, o chance solamente crees que hay axiomas que tienen mucha más importancia, y seguramente tienes razón. Sin embargo, creo que, para el carácter de esta nota, es de vital trascendencia iniciar de esta manera.

Porque, al fin y al cabo, estas dos sentencias van de la mano. Los accidentes no sucederían si se pudiera prever el futuro, y si cada individuo tuviera la capacidad de controlar cada aspecto de sus vidas — incluyendo los estímulos externos —, y de los cuales, normalmente, no se tiene ninguna posibilidad de incidencia.

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Así sucede cuando se viaja o se emplea cualquier tipo de transporte terrestre, aéreo, o marítimo. Con esto me refiero a las condiciones externas que no tenemos la capacidad de controlar. Podemos ser precavidos con los boletos, con nuestra actitud dentro del transporte; no obstante, no sabremos qué nos podrá deparar. Porque puede acontecer desde un accidente por fallas motrices, hasta un atentado, por mencionar solamente algunos ejemplos. ¿Cómo podríamos saber que ese autobús será el que choque?, ¿cómo podemos tener el control en algo que no podemos prever? Simplemente es imposible, y por eso debemos tener nuestro as bajo la manga.

Desde un seguro de transporte— para los bienes que estamos trasladando— o hasta un seguro de vida. No importa cuáles sean las tácticas que emplees, pero lo que es seguro es que son elementales en la actualidad, y en realidad, siempre lo han sido. Sino terminarás saliendo en la portada de La Jornada, en la parte de accidentes y pérdidas, o casos en donde las personas perdieron todos sus materiales y quedaron en bancarrota.

Es triste tener que vivir con tanto miedo en la actualidad, sin embargo, es inevitable. Siempre nos dará temor lo que no podemos controlar, ya que nuestro futuro y vidas, quedan en manos de circunstancias o de otras personas. Y esto genera una impotencia para cada individuo, porque nos hace sentir indefenso, con la incertidumbre como segunda piel, y la duda como eterna compañía, y estos no son sentimientos que se busquen procurar.

Por estas razones, debes asegurarte de alguna manera, o de todas las maneras posible. Puesto que, puedes creer que es una renta algo cara, y es lo que puede terminar determinando si vives o no, o si quedas en quiebra o no. No exagero, la vida es bella por no saber qué va pasar, pero no por esto nos debe agarrar desarmados.

 

 

 

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