El afecto en los bebés

Portabebés

Durante los primeros meses de vida de un bebé es difícil para una madre primeriza alejarse de él, es lo que ha hecho a la industria de los productos para bebés un mercado tan amplio y lucrativo. Podemos encontrar portabebés, carriolas, andaderas entre otros tantos productos diseñados para hacer que las madres pasen el menor tiempo posible lejos de sus hijos. Todo esto tiene una muy buena razón que va más allá del instinto materno, es un beneficio emocional de medidas invaluables para el óptimo desarrollo de un niño. A pesar de que muchos subestiman el poder de sensibilidad que tienen los bebés lo cierto es que ellos pueden sentirlo todo.

Desde el momento en que el sistema nervioso del pequeño se desarrolla por completo ellos comienzan a absorber todo el humor y las emociones de la madre, es por eso por lo que muchos expertos recomiendan que los bebés reciban estímulos relajantes desde sus primeros días. Los portabebés tomándolos como ejemplo son una manera de tener al bebé lo más cerca posible sin obstaculizar el movimiento de la madre.

Es importante tener esta cercanía en cuenta, los niños que pueden sentir el afecto de sus padres desde su más tierna infancia también suelen desarrollarse mejor en la sociedad cuando son mayores. La UNICEF se ha encargado de hacer pública esta información en un intento por concientizar a las jóvenes parejas de la enorme responsabilidad no solo económica sino emocional que implican los recién nacidos. No hay anda como un ambiente familiar lleno de amor para que los niños se vuelvan personas de bien ¿Alguna vez te has preguntado por qué niños que parecen tenerlo todo son tan infelices? Eso es por qué nuestro instinto más primitivo nos obliga a inclinarnos por el lazo emocional antes que el de supervivencia, es por eso por lo que muchas veces nos dejamos ganar por el corazón y no la mente.

Pasar el mayor tiempo posible son un infante durante sus años de desarrollo pueden marcar una gran diferencia en los años por venir, un niño es perfectamente capaz de distinguir si su presencia es deseada y si él o ella son amados. No debemos subestimar las capacidades que tienen de sentir, recordemos que los niños al menos hasta los tres años se comportan de manera muy similar a una esponja ya que absorben todo lo que pueden de su entorno. Ni un solo segundo de convivencia debe ser desperdiciado.

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