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¡Crea lazos madre e hija!

Cuando se es hijo muchas veces no entendemos las razones por las que nuestros papás hacen muchas cosas en nosotros, como los permisos, castigos o exigencias; sin embargo, cuando crecemos nos la vida se encarga de poner todo en su lugar y hacernos entender el porqué de las cosas. Por ejemplo, cuando se es papá te llueven las respuestas a todo eso que te cuestionabas cuando adolescente y te das cuenta que las cosas pasan por alguna razón.

A lo largo de nuestra vida encontraremos oportunidades que unirán ese lazo tan grande que tenemos con nuestros hijos, sobre todo ese que se tiene entre madre e hija. En una boda la elección del decorado, los vestidos para primera comunion cuando somos más niñas o el primer corazón roto son grandes momentos para crear lazos irrompibles.

Recuerdo la primera vez que hice un contacto fuerte con mi madre, pues fue durante la elección de los vestidos para primera comunion fue la feminidad de ambas partes que fusionandoce en un momento que puede volverse inolvidable, es el consejo que la progenitora otorga a la criatura que concibió, es la unión de gustos, de lecciones, el conocimiento del interior del semejante. En verdad, simboliza mucho más que un vestido, que un día de compras como banalmente se habla.

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Al menos así fue en mi experiencia, ese día fue de “madre e hija”. Salimos temprano, yo sentía con mis 11 años que iba a una cita especial, sabía que era algo importante, aunque mi mente infantil aun no lograba comprenderlo todo, me puse un vestido que me encantaba, agarré una bolsa para sentirme más adulto como mi mamá, puse una postura similar a la de ella y las dos salimos a un “día de compras”. Primero desayunamos en un restaurante muy bonito, no recuerdo el color del papel tapiz, o los manteles, o ni siquiera sé qué comimos, solamente puedo evocar la sensación de ese día, la felicidad que se instaló en mi pecho, el sentimiento de grandeza que tuve al sentirme tratada como una igual por la persona más especial.

Salimos, siempre riendo, hablando, no sé qué tanta conversación puede tener una niña de 11 años, ¿de qué hablaría? Solo sé que jamás me callé, o que jamás hubo un silencio incómodo, solo puedo sentir la sensación de calidez, escucho las carcajadas, recuerdo los abrazos que le daba a mi mamá por la felicidad que sentía. Recuerdo, también, que pasamos por tiendas y tiendas, y ella tuvo la paciencia y el consejo para decirme qué necesitaba y qué no. Recorrí pasillos, calles, todo hasta que me topé con Boutique Bebela, hasta el nombre me aprendí porque todo parecía un sueño, ya que era una tienda hecha para niños y niñas, llena de vestidos, de olores, de ropa a la medida.

Ahí mi mamá y yo coincidimos que nos habíamos topado con la mejor opción existente, sacó su MasterCard, e hizo mis sueños realidad, o al menos el sueño del día, al menos fue parte del cimiento que construyó una infancia feliz.

¿Cuál es el mejor recuerdo con tu mamá? Deja todo en la caja de comentarios y no te vayas sin darnos manita arriba, comparte esta y todas nuestras recomendaciones con todos tus amigos en redes sociales.

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