Con roomie o sin roomi…aquí la cuestión

Una de las opciones que tienen actualmente los jóvenes que quieren comenzar a vivir de manera independiente y economizar gastos es buscando un roomie con quien vivir. Compartir gastos de renta, servicios y alimentos puede ser la diferencia entre buscar una renta de departamentos en Cuauhtemoc o un cuarto en la colonia Guerrero, pues la Ciudad de México, al igual que otras grandes urbes, es considerada uno de los lugares más caros para vivir debido al costo de sus rentas y servicios.

Vivir con un roomie puede ser una buena experiencia, o toda una pesadilla, todo depende de la interacción y armonía que haya entre tu nuevo compañero de piso y tú. Si estás pensando en independizarte de casa de tus padres y ves como una posibilidad el buscar un roomie para vivir, debes saber las ventajas o desventajas que esto te va a traer:

Lo bueno de vivir con un Roomie

Los gastos se dividen a partes iguales. Vivir con uno o más roomies permite que la experiencia de ser independiente sea una carga ligera para las personas de presupuesto limitado. Renta, servicios e incluso despensa pueden dividirse o bien llegar a acuerdos para que todos aporten a su nuevo hogar.

Otra cosa es la compañía, ser independiente también puede volverse una cuestión muy solitaria, pero con un roomie a tu lado, la experiencia se vuelve divertida y comienzas a aprender sobre las relaciones sociales duraderas. Un punto adicional es cuando vienes del otro estado y desconoces a las personas de tu nuevo hogar, pues un compañero puede volverse en tu primer amigo en una nueva ciudad.

Lo malo de vivir con  un roomie

La falta de responsabilidad de una persona puede afectarte. Uno de los mayores riesgos de compartir casa con un roomie es que este no tome en serio su nuevo rol como persona autosuficiente y comience a delegar responsabilidades que le corresponder: sacar la basura, mantener en orden el departamento, limpiar lo que usa, que no cumpla con sus pagos. Poco a poco este tipo de conductas pueden volverse insoportables y mantenerte en constante estrés. Quizás hablar primero con él seria lo ideal para hacerle ver lo que te incomoda, pero muchas veces, lo que menos le interesa a una persona es escuchar la cantaleta que usaban sus padres.

Otra cuestión es la privacidad, muchas personas imponen y respetan los limites respecto a su espacio personal y sus artículos, pero existe personas que sobrepasan este límite y, además de invadir tu espacio, dejan que otras personas lo hagan cuando llegan invitados imprevistos, fiestas o reuniones sin  tu consentimiento, etc.

 

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