Proceso de elaboración de la cerámica

Como ya bien sabes, la cerámica es toda arcilla (procede de la descomposición de las rocas feldespáticas) que ya pasó por el proceso de cocción, quemando, de esta manera, toda la materia orgánica que hay en ella.

La arcilla de mayor calidad se puede ubicar en las cumbres de las montañas la cual no está contaminada por ninguna impureza y se caracterizan por no tener plasticidad y se usa en la composición de baños y colores.

El otro tipo de arcilla de localiza en los márgenes de los ríos y lagos, tiene mucha plasticidad y esa se puede utilizar para hacer piezas a torno.

El equipo para ceramica como la maquinaria y herramientas en alfarería son de varios tipos, dependiendo de la función a la que estén determinadas. Podemos encontrar herramientas y máquinas muy variadas en el mundo del ceramista.

Así pues, vamos a citar y comentar algunos de ellos; balanzas, mezcladores, cribas, filtros, molinos de bolas, trituradoras, mesa de amasado, almacenamiento del barro, tazas, banco, útiles y torno. Todos ellos imprescindibles para un laborioso trabajo.

Incluso, muchos de estos trabajos, además de encontrarlos en los pueblos que visitemos, podemos encontrar varias piezas en el Museo de Arte Popular (MAP) en la Ciudad de México,

A continuación, el modelado de cada figura se realiza con la maestría y habilidad de las manos del alfarero, que se ayuda de la máquina más característica de la cerámica: el torno.

El torno de alfarero fue utilizado en muchos países desde hace muchos siglos. Hoy en día hay tornos de varios tipos: el más simple es el “torno de pie”, ya que es movido a pie mientras el ceramista se halla sentado dando forma al barro. Actualmente el torno más habitual es el torno eléctrico, ya que son más fáciles de usar y se les puede controlar la velocidad por medio de un pedal.

Para tener la pieza totalmente lista, solo nos queda cocerla. Está cocción depende mucho del tipo de pieza y de los esmaltes que se usen, por tanto la duración de esta cocción está entre las ocho y diez horas de duración y una temperatura aproximada a los 1.000 ºC.

Cuando se termina de cocer la hornada hay que dejar enfriar las piezas de forma lenta, porque si se apura mucho ese enfriamiento, se corre el riesgo de que agrieten las piezas y rompan.

Una vez tenemos suficientes piezas realizadas, procedemos a la siguiente fase que es el esmaltado y enfornado. El esmaltado debe ser con cuidado porque la pieza aún está sin cocer con lo cual se corre el riesgo de que rompa al esmaltar. Una vez esmaltado, procedemos al enfornado de las piezas.

Las piezas si van esmaltadas, no pueden tocar unas con otras porque si no al cocer cuando funde el esmalte se pegan unas con otras quedando inservibles.